7 claves de la exposición de Clive Bates en GFN

En el foro, el experto entregó una panorámica del vapeo a nivel mundial. ¿Qué ocurre con la industria tabacalera ante una alternativa con menos riesgos para la salud? ¿Por qué los medios dan tribuna a estudios pocos confiables? Recopilamos los principales puntos a continuación.


Recientemente en el Global Forum on Nicotine (junio 2020), diversos expertos en la materia entregaron sus visiones y expertise. Uno de ellos fue Clive Bates, Director de The Counterfactual, agencia británica de consultoría enfocada en sostenibilidad y salud pública. Bates se ha posicionado como experto en el campo de la regulación para cigarrillos electrónicos.

Desde la aparición de este tipo de dispositivos, han sido publicados numerosos estudios que respaldan esta alternativa como menos dañina que los cigarrillos convencionales. Pese a ello, varios formuladores de políticas a nivel internacional siguen promoviendo medidas regulatorias estrictas que hacen oídos sordos de la evidencia.

En su exposición, Clive Bates planteó 7 puntos que ayudan a conocer el panorama en el que se encuentran las alternativas al tabaco actualmente. Revísalas a continuación:

1-La tecnología ha traído importantes avances en los dispositivos (por ejemplo, de vapeo), lo que permite contar con una alternativa popular y atractiva al cigarrillo convencional, sin los productos nocivos de la combustión y solo con una pequeña fracción de los riesgos que este genera al usuario. Por lo tanto, si los consumidores prefirieran esta opción, los cigarrillos quedarían obsoletos.

2. Existe una oposición generalizada a la innovación. A juicio de Bates, esto se debe a que esta manera de resolver el problema no está dentro de las directrices de la salud pública. Más bien se enfocan en “medidas punitivas, coerción, restricciones, estigma, desnormalización”. De hecho, según sus palabras, los encargados de formular este tipo de políticas deberían evaluar adecuadamente los impactos y analizarlos. Además, denunció una falla masiva en la formulación de políticas, en todos los niveles, gobiernos, legislaturas y organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud.

3.Hoy el foco está puesto en la nicotina y la juventud. Antes estábamos preocupados de los jóvenes porque se convertirán en adultos que pueden dañar su salud. Hoy es una guerra contra las drogas, la droga en cuestión es la nicotina y el campo de batalla es la juventud.

Sin embargo, ahora tenemos la alternativa de usar nicotina sin los daños asociados en el pasado. Aún así, se trata de satanizar ante los jóvenes.

4.Las bases equivocadas de la ciencia y toxicología. De ahí han nacido ideas erradas como que “la dosis hace el veneno” o “la correlación no es causa”. Se ha hecho uso del esfuerzo científico para aumentar la regulación y crear una narrativa basada en el miedo. Se ha creado un sistema que pone a la ciencia como propaganda para contaminar la atmósfera intelectual antes estos temas. Asimismo, se ha subvencionado a científicos para encontrar problemas que los reguladores puedan restringir.

5. El área de reducción de daños del tabaco y la nicotina es propenso a algunas de las peores políticas de todos los tiempos. Las regulaciones no están haciendo lo que deberían, por ejemplo, hacer evaluaciones de impacto adecuadas o investigar sobre las consecuencias.

Los gobiernos, sus legislaturas y organizaciones internacionales (como WHO) han fallado a la hora de instaurar políticas regulatorias.

6.Los medios, ante la crisis financiera, han privilegiado una política de hacer noticias que puedan cazar clicks. Al estar medidos constantemente por métricas y necesidad de engagement, son un blanco fácil para historias de activistas que aman el pánico moral. Dar tribuna a la mala ciencia para cazar clicks es desafortunado; la prensa debería tener una mirada más acuciosa del advocacy marketing y el activismo que estás detrás del tabaco.

7.La peor droga de todas es el dinero. Bates explica que muchos ricos empresarios benefactores, como Bloomberg, buscan hacer creer que los productos que reducen los daños del cigarrillo son simplemente una industria que conspira contra el tabaco. Asimismo, que está diseñada para ser un gancho para la juventud y solo subvertir las ganancias de los 50 años en que el tabaco ha tenido el control absoluto de la industria. Según ESTA mirada, las alternativas solo se inventaron para perjudicar a las grandes tabacaleras. Sin embargo, no aceptando que efectivamente puede ser una opción con menos riesgos.

El dinero de estos empresarios incluso ha fundado grupos activistas y redes internacionales que sostienen esta mirada tan contraria a lo que ha demostrado la ciencia mundial

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