3 claves sobre ¨la guerra contra los vaporizadores¨ en las jornadas del IJM

Ignacio Leiva, conductor  de Vapear no es fumar y Presidente de la  Asociación de Usuarios de Vaporizadores de Chile, ASOVAPE, participó como orador en las jornadas sobre ¨Las amenazas para las libertades de los consumidores¨, del instituto español Juan de Mariana.  Exponiendo  las campañas públicas de desinformación en contra del vapeo y el impacto en las libertades de los civiles.

El instituto Juan de Mariana es un centro independiente de altos estudios sobre políticas públicas en Iberoamérica. En esta oportunidad organizaron un evento digital de varias sesiones con temas relacionados con las políticas públicas y las amenazas a las libertades. 

La segunda sesión, en la que participó Ignacio Leiva, llevó por nombre: ¨La guerra contra las bebidas azucaradas y los vapeadores¨. 

 

La intervención empieza a los 20:30 y finaliza en los minutos 46:35 del video

Ignacio expuso  varios puntos claves para entender cuál es la situación actual del vapeo en las políticas públicas y por qué es importante seguir de cerca las regulaciones sobre la comercialización de los vaporizadores que están surgiendo en los países de iberoamérica.

Repasemos algunos puntos. 

 

1.Combustión versus vapor


Los vaporizadores son una innovación para reducir los daños del tabaquismo, responde a una necesidad y la soluciona. Aunque, la reducción de daños no se relaciona directamente con la nicotina, porque el problema no está ahí, sino en  la combustión.

Los fumadores aspiran monóxido de carbono y alquitrán con la combustión de los cigarros. La combustión es la principal causa de enfermedades atribuidas al tabaquismo y anualmente mueren alrededor de 8 millones de personas en el mundo por consecuencia del hábito fumador. 

Los vaporizadores eliminan la combustión por completo porque generan vapor y, por consiguiente, el monóxido de carbono y el alquitrán desaparecen de la ecuación. 

En 8 conceptos básicos que debes conocer antes de escoger tu vaporizador te mencionamos que los líquidos están compuestos por propilenglicol, glicerina y aromas. Es decir, por materiales usados con regularidad en fármacos y alimentos. También pueden contener nicotina si el usuario lo desea, pero no es indispensable.

Entonces, ¿por qué hay oposición en algunos entes gubernamentales? Por desinformación, así de simple. 

 

2.Vapear un método efectivo


El vapeo es una solución para aquellas personas que no pueden o no quieren dejar de fumar. 

Los parches de nicotina y los chicles de nicotinas tienen una efectividad que rondan entre 3 y 4%. Las terapias psicológicas de cesación y los fármacos para dependencia rondan un 5%. En cambio, los vaporizadores tienen un 18% de efectividad, sin duda es actualmente  la mejor herramienta para dejar de fumar.

El PHE (Sistema de Salud Británico) ha incluido al cigarrillo electrónico en sus políticas públicas de cesación tabáquica,  haciendo campañas para promover el vapeo como sustituto del hábito fumador.

Esto fundamentado en los estudios realizados por el Real Colegio de Inglaterra que aseguran que el cigarrillo electrónico reduce al menos un 95% de los daños, en comparación con el cigarrillo tradicional y lo demuestran con un experimento publicado en el canal oficial de Youtube:

 

 

3.España y la regulación del vapeo


Ahora bien, ¿cuál es la situación puntual en España? Ignacio introduce en este punto los siguientes datos.

En España hay 12 millones de fumadores actualmente y mueren al año 69.000 por enfermedades directamente relacionadas al tabaquismo. Esas 69.000 muertes podrían ser evitadas, simplemente, con que estas personas cambien su hábito por uno muchísimo menos dañino: el cigarrillo electrónico.  

¿Las regulaciones en el país ibérico corresponden a esta tasa de mortalidad? 

Pues bien, hasta ahora cuentan con una ley orgánica sancionada en el 2005 y que en el 2017 se refundió con TPD (Directiva Europea de los Productos del Tabaco). Si bien esta regulación establece protocolos de seguridad para registrar los líquidos con nicotina (exámenes de toxicidad) y revisiones de calidad de las baterías que protegen a los usuarios, también impone medidas sin sentido. 

Algunas de estas medidas son: 

  1. La cantidad de nicotina en los líquidos no puede superar los 20 mg. No tiene fundamento científico el parámetro, porque superar esa cantidad no lo hace ¨nocivo¨. 
  2. Los líquidos con nicotina no pueden contenerse en botellas que superen los 10 mg. Innecesario, porque incentiva mayor consumo de plástico en la producción. 
  3. Los tanques de los vaporizadores no pueden contener más de 2 ml. No hay explicaciones al respecto de esta medida, más que incomodar al usuario.   
  4. Impuesto por externalidades negativas, igual al del tabaco, cuando el vapeo reduce 95% los daños del tabaquismo. No pueden tener el mismo impuesto, si las externalidades negativas son radicalmente distintas.    

 

La principal deficiencia es no contemplar el vapeo como una herramienta para combatir el tabaquismo y ayudar, justamente, a los 12 millones de españoles que día a día se perjudican con el consumo de tabaco. 

Esa sería la problemática actual del uso de vaporizadores en España, una realidad no tan apartada de otros países de Iberoamérica donde las regulaciones son inadecuadas y prohibitivas.  

 

Conclusión

El mensaje de Ignacio es claro cuando finaliza su ponencia diciendo: ¨la nicotina no mata, mata la desinformación¨. El vapeo es la medida más efectiva para  enfrentar el tabaquismo, porque no implica obligación, sino que plantea una solución.